El objetivo de la reforma era ganar amplitud y mejorar la relación entre los espacios sin perder personalidad ni funcionalidad. Para ello se eliminó la separación física y se diseñó un concepto abierto donde cada zona mantiene su identidad propia gracias a diferentes recursos decorativos y arquitectónicos.
– Las molduras en techos y paredes ayudan a definir visualmente cada ambiente.
– La iluminación se adaptó a cada uso: más funcional en cocina y más cálida en la zona de estar.
– El mobiliario y la elección de materiales marcan una transición natural entre espacios.
– La nueva paleta neutra aporta luz, armonía y sensación de continuidad.
El resultado es una vivienda mucho más actual, cómoda y pensada para disfrutar del día a día compartiendo momentos en un único espacio conectado.